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Intentar la proximidad a una obra de arte es sentirse llamado a definir el sentido de nuestra búsqueda. Ella, en todos los casos, nos propone la posibilidad de una aventura que significa siempre una indagación interior, una puesta a prueba de nuestra sensibilidad.
Aquello que el artista muestra es una forma expresiva del sentimiento humano y, en esta instancia, los trabajos de Beatriz Pessagno constituyen una sutil provocación para suscitar aquella participación enriquecedora de nuestra interioridad.
Los medios de que se vale, un color sugerente, una textura que en algunos de sus cuadros les confiere un sentido táctil, y una composición en la que el dinamismo fundamenta una apreciación de un movimiento puramente plástica, que escapa a la descripción física, secuencial, del mismo, instituye una unidad de estilo que habla de una expresión singular que la defiende.
Podemos también apreciar que sus obras ofrecen una diversidad expositiva que nace de su concepción esencialista de trabajo: no hay proyecto previo, el cuadro es un hecho vital que surge en sincronía entre el hacer y el sentir, entonces podemos decir, simplemente, que el cuadro sucede.
Abordar estas obras implica una posibilidad de abrirnos a compartir, diría mas bien a entrar en comunión, en un mismo lugar del sentimiento de su autora.

Heriberto Zorrilla

 

Son muy interesantes las pinturas, tienen una plasticidad sutil y al mismo tiempo notable fuerza expresiva. Me agradan los paisajes, la transición hacia una imagen menos figurativa pero de interesante insinuación espacial. Y la vibración de tonalidades que acentúa en las telas el efecto de luminosidad.

Mercedes Giachetti. Artista Plástica y Galerista